El término “innovación” parece estar actualmente de moda. Muchos organizaciones nacionales y multinacionales han creado programas y hasta departamentos regionales para el desarrollo de la misma, aunque muchos prácticamente se limitan a la arquitectura de marca o el desarrollo de productos y/o servicios.
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Los Sistemas de Innovación Integral y el Capital Humano Autor: Martín Brizuela
¿Cuál es la importancia del desarrollo de la disciplina de la innovación en las organizaciones? La innovación es uno de los procesos vitales de toda actividad organizacional aunque ha sido malinterpretado y, constantemente, es “víctima” de irregulares esquemas de planificación y gestión.
Las organizaciones que suelen lanzar productos verdaderamente innovadores, que son de naturaleza disruptiva, pueden crear el suficiente valor como para posicionarse en mercados “hiper competitivos” incluso generando nuevas categorías de mercado (como hizo Apple con su archifamoso y cada vez más rentable I-pod). Lo importante a destacar es que la innovación no sólo implica limitarse al desarrollo de productos o servicios, puede (o mejor dicho, debería) ser integral, especialmente abarcando aspectos como el diseño de estructuras y los sistemas de recursos humanos de una organización. Para la consultora norteamericana Doblin, la innovación puede ser introducida en muchos aspectos de la organización, tanto en el desarrollo de un producto como en los enabling processes, que incluirían los sistemas de recursos humanos, claves para el apoyo de los core processes.
De cualquier manera, pocas organizaciones han comprendido que la innovación implica un proceso radical y/o continuo que puede implicar una autentica reingeniería cultural (o si se prefiere, una reingeniería de la praxis organizacional).
¿Por que considerar un vector estratégico la generación de un programa integral de innovación y no limitar a la misma a un mero desarrollo puntual de productos o marcas novedosas? Primero debemos observar algo fundamental:
Doblin descubrió a través de un estudio exhaustivo que las innovaciones más recurrentes en todas las industrias siempre han sido aquellas que se han concentrado en "producto", "sistema de productos", "procesos" y "servicios". Estas han capturado el mayor volumen de desarrollo en términos históricos.
Sin embargo, las que han producido el mayor valor económico han sido aquellas que se han dado en el entorno de "modelo de negocios", "networking", "canales" y "experiencia del usuario”. También existen algunas innovaciones substancialmente rentables centradas en “core processes” / “enabling processes”. Obviamente, este último grupo es el menos entendido y el más complicado de ejecutar meramente porque no se suscriben en el marco conceptual actual de la innovación.
Como los planners de la consultora acentúan, innovar centrado en el desarrollo de producto conlleva mucho menos resistencia interna y externa que redefinir, por ejemplo, el modelo mismo de negocio de la empresa o realinear a la organización para brindar una experiencia de usuario mucho más relevante.
Esto nos lleva a responder la pregunta planteada: La razón de introducir una verdadera cultura de la innovación o un sistema integral es que mientras más tipos de innovación se introduzcan simultáneamente y en forma continua, resultará mucho más difícil copiar los conceptos para la competencia.
¿Por qué nadie ha podido destronar a Apple del negocio de los reproductores de mp3 personales? Como indica Roberto Seif, project manager de la firma Doblin, la diferencia radica en que Apple introdujo innovaciones simultáneas en Modelo de negocio, Networking (existe un ecosistema de empresas que se benefician de su negocio), Canales, Marca o Experiencia de usuario. Y lo más interesante y fundamental: adicionalmente a lo detallado por Roberto y yendo al punto que nos interesa, Apple ha innovado sobretodo en el diseño de sus equipos, en el desarrollo individual y colectivo y especialmente en crear una cultura organizacional que sustenta y retroalimenta las iniciativas internas que se convierten en exploraciones de “caminos de oportunidades” y evolucionan en auténticos productos y/o servicios relevantes. Como ilustra Roberto Seif en relación a esto: “Cuando introduces varios tipos de innovación a la vez, es como si introdujeras un piano en un cuarto donde hay un montón de flautistas”.
La innovación integral habilita a las organizaciones a diferenciarse en forma positiva y radical permitiendo la “reinvención” de sí mismas (productos, servicios, organización) produciendo y canalizando valor de forma exponencial hacia sus clientes internos y externos. Asimismo, la única forma de generar auténticos sistemas de innovación en la organización es a través de una reingeniería de la cultura. La misma estará sustentada en valores y creencias que alienten la diversidad de personalidades e ideas manteniendo una gran dinámica de acción.
¿Cómo podemos caracterizar una cultura innovadora? Según la autora del Informe Preliminar “Innovation Best Practice & Future Challenges 2003”, la Dra. Bettina von Stamm, comprendería las siguientes características: • Apertura y Honestidad. • Experimentación y la libertad para desafiar. • Aceptar y aprender del error. • Comunicación excelente y continua a través de las funciones y jerarquías. • Compromiso y pasión. • Senior management que se requiere sea sincero y consistente con la innovación.
Esto también implica repensar el diseño de las organizaciones (partiendo del rubro o categoría de mercado en el que se encuentren) y programas continuos de desarrollo y capacitación que impliquen la detección del talento necesario para llevar a cabo lo mencionado, el desarrollo de competencias específicas, el fomento de la diversidad de personas e ideas así como la introducción de nuevos formatos educativos.
Un ejemplo notable de innovación integral y que puede servir de inspiración es el programa Catalyst de Unilever en Europa: La palabras “Unilever” y “artes” juntas hubiera sonado a insania temporal hace no muchos años. Ante el pedido de iniciativas para la mejora de rendimiento, un presidente ejecutivo (James Hill) implementó un programa de aprendizaje basado en las artes para resolver problemas. Catalyst desplegó una serie de programas como “Live + Direct” donde un elenco de actores aplicaba técnicas teatrales para representar los problemas que habían percibido. Otro programa, implicaba que los ejecutivos participaran en un programa de tutorías de la organización Art & Business UK; en una de ellas, los integrantes de una compañía son asignados a instituciones de arte para aportar su experiencia comercial y resolver problemas particulares. Para James Hill, ante el desafío de aumentar la rentabilidad era necesario un cambio, el mismo debía provenir de las personas. Empleados más inspirados y estimulados tienen una mentalidad más abierta. ¿El resultado de Catalyst? Un equipo más integrado, nuevas perspectivas, productos más innovadores, marketing creativo y, obviamente, un mejor desempeño del negocio.
Esta visión, la construcción de cultura de la innovación y la gestión de la innovación anclada a la gestión integral de los recursos humanos, parece convertirse en una verdadera macro tendencia a nivel global como indicaría en la siguiente Tom Kelley, el CEO y “gurú” de la legendaria consultora californiana IDEO: “Mientras nosotros en IDEO utilizábamos la mayoría de nuestro tiempo en el mundo de la innovación basada en producto, hemos llegado recientemente a ver la innovación como una herramienta de la transformación de toda la cultura de las organizaciones. Seguro, un gran producto puede ser un elemento importante en la formula para el éxito de los negocios, pero las compañías que quieran tener éxito hoy necesitan mucho más. Ellos necesitan innovación en cada punto de la brújula, en todos los aspectos del negocio y en cada miembro del equipo.” Por esto mismo, existe una alta probabilidad que comencemos observar en nuestra región cada vez más áreas de recursos humanos a cargo de iniciativas relacionadas con el aumento de la capacidad innovadora de toda la organización.
Ante un universo organizacional con programas integrales de innovación, seguramente nos encontraremos con personas más inspiradas, con mayor confianza en las competencias de sus equipos de trabajo y con herramientas adicionales para explorar oportunidades impensadas de desarrollo de sus negocios y nuevas potencialidades para sus vidas. __________________________________________________ Autor: Martín Brizuela ha sido consultor en proyectos relacionados a estructura, cultura organizacional, desarrollo organizacional y sistemas de innovación para consultoras nacionales e internacionales. Ha desarrollado durante varios años proyectos para empresas multinacionales, así como también para ONGs y organismos gubernamentales. Posee un MBA y estudios de postgrado en psicología organizacional. Es miembro de la de la Comisión de Cambio Organizacional y Estrategia de RR.HH. de ADRHA.